Xesús Carballido: entre el azar y el orden

Carlos Fernández

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A lo largo de los meses de este otoño podemos ver en Santiago de Compostela la exposición “SEICA no Museo do Pobo Galego” del artista carballinés Xesús Carballido. Se trata de una retrospectiva que merece una visita atenta y reposada ya que reúne cerca de cien piezas que muestra su trabajo a lo largo de las tres últimas décadas. En ella encontraremos obras de muy diferentes formas y técnicas: dibujos, collages, ensamblajes, cajas, esculturas. La obra ocupa el piso alto del claustro del antiguo monasterio de San Domingos de Bonaval.

Foto cedida por Xesús Carballido

El arte de Xesús Carballido es un arte objetual. Buena parte de sus obras están realizadas con objetos muy diversos que el autor ha buscado en mercados, desvanes, viejas tiendas: clavos, tornillos, tiradores, postales, sellos, monedas, botones, cajas de cerillas y un sinfín de cosas más. El azar supuso desde los inicios un elemento fundamental en su manera de trabajar. Fue Marcel Duchamp quien incorporó el “objeto encontrado” a la creación artística, provocando un terremoto de grandes dimensiones en el mundo del arte. Por eso su “Fuente” (1917) está considerada por muchos artistas, críticos e historiadores como la obra más decisiva de la centuria pasada. Ha pasado un siglo y seguimos notando las réplicas de aquel movimiento telúrico. Buena prueba de ello es la obra de Xesús Carballido en la que alternan los collages con otras piezas que están construidas a partir de “objetos encontrados”, que gracias a su intervención pasan a formar parte del lenguaje del arte.
Aquellos que visiten esta exposición sacarán la conclusión de que las obras de nuestro artista salen a la luz tras un largo proceso de reflexión, no solo porque alguna de ellas tenga unas dimensiones considerables y muchas incorporen una gran diversidad de materiales, sino porque todas están realizadas con un diseño compositivo muy meditado, trazado con la regla y el compás, como si el artista persiguiera un orden que triunfe sobre el caos para que de este modo los objetos encontrados reposen en un nuevo lugar en el que interaccionen unos con otros para crear una obra de arte. Si Xesús Carballido siempre tiene presente el azar de Duchamp tampoco oculta su admiración por el orden de Paul Klee, el maestro de la Bauhaus que cuidaba los detalles al máximo y lograba así obras sofisticadas e impecables.
El azar es un elemento importante en nuestras vidas. Las personas y cosas que acabaron por ser decisivas han llegado a nosotros de manera imprevista. Se han cruzado en nuestro camino de manera azarosa pero han terminado por ser insustituibles. Un mal día desaparecen repentinamente y comprobamos lo menesteroso de nuestra existencia. Aquel orden que parecía sólido duró un corto tiempo. Entre el azar y el orden se mueve el arte de Xesús Carballido. El hecho de que lleve treinta años utilizando objetos encontrados que estaban condenados al olvido o a la destrucción indica que para él el equilibrio que hay entre ambos es inestable, que el orden es siempre un estado pasajero y que el azar acecha siempre. El espacio que ocupa la exposición sintetiza también estos dos conceptos. El claustro de lineas ortogonales representa el orden al que aspira la razón. La maravillosa escalera helicoidal que hay en una de sus esquinas participa de la fantasía que asociamos con el azar. Aquellos que visiten la exposición en el Museo do Pobo Galego y de paso admiren el claustro y la escalera de Domigo Antonio de Andrade convendrán conmigo en que no se pudo encontrar para la obra de Xesús Carballido un marco más adecuado.


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