Curiosas historias de nuestra “ Fonte do Concello”

Juan Lois Mosquera

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Dado que  el compañero Felipe Senén ya ha escrito un excelente trabajo sobre nuestra antigua “ Fonte de Flores “, en esta ocasión deseo realizar algunos comentarios acerca de la otra fuente, cercana a la anterior, denominada, “ Fonte  do Concello “ ( construida en 1.876 ) y situada frente al bar La Gazpara, Como muchos carballineses conocen,, antes de disfrutar  de traída de aguas en nuestro pueblo, ( inaugurada en el inicio de la década de 1.960 ), en todas aquellas viviendas que no disponían de pozo propio, para proveerse de agua lo hacían bien   “ da Fonte de Flores”  ( con caudal constante todo el año) o, esporádicamente,   “ da Fonte do Concello”, durante unos pocos meses en que las lluvias del invierno le permitían que el agua manase por sus dos caños..

En aquella época  ( 1.945-1,955, aproximadamente)  y a manera de antecedentes antropológicos sociales, debemos resaltar que en bastantes viviendas de  O Carballiño,, las familias que residían en los mismas, como ayuda para realizar las faenas propias del hogar ( cocinar, planchar, ir al rio lavar la ropa, barrer,  traer- constantemente-  agua de las fuentes, recados, de compras a la Plaza de Abastos, etcétera) solicitaban la colaboración de otras mujeres ( en aquellos años, se las llamaba “ chicas de servir” )  e incluso muchas de ellas dormían en la propia casa donde prestaban sus servicios. Estos trabajos solían realizarlos, realmente, a cambio de la sola manutención y la dormida.A  título  anecdótico, resaltemos que algunas familias  carballinesas, pocas, consideradas de abolengo, encomendaban  a   estas personas, prácticamente,    la única función de ir una y otra vez, a lo largo del día, a nuestras fuentes, para regresar  con los baldes llenos de agua hasta sus domicilios.

Como, todavía, no existía la Televisión, era muy frecuente que estas mujeres que ayudaban en las tareas domésticas, hiciesen sus labores cantando las canciones que en aquellos años estuviesen de moda o algunas de las coplas que se entonaban y vendían en los días de feria. Estas canciones, era habitual escucharlas en nuestras calles, principalmente, cuando las “chicas de servir” ponían  a secar en los balcones las ropas recién lavadas en  el rio, con las puertas de los mismos abiertas de par en par. No solo cantaban las mujeres en las casas, sino que, en nuestras tabernas (Chupete, Gazpara, Moucho, Lentille, Emiliano, Celia, etcétera), por las noches, también, lo hacían grupos de hombres que diariamente se juntaban en las mismas para charlar mientras degustaban sus chiquitas de vino.

Por aquellos años, la cárcel existente en el Concello, tenía dos ventanas (según se aprecia en la fotografía adjunta)  que daban precisamente a la fuente objeto, hoy, de nuestros comentarios. En esa cárcel, con cierta frecuencia, había presos que allí pasaban varios días antes de que un juez les tomase declaración u ordenase  su traslado a otras dependencias penitenciarias.

En ese escenario  que, someramente, hemos descripto (mujeres que van buscar agua a la “ Fonte do Concello “ y los presos retenidos en la cárcel ) se producían las más curiosas historias que uno se puede imaginar.

Las mujeres llegaban con sus baldes, preguntaban quién era la última, se agrupaban en corrillos  y comenzaban a  cuchichear los chismes cotidianos. Mientras ellas aguardaban  turno para llenar sus baldes, escuchaban las canciones que desde las ventanas enrejadas de la cárcel entonaban, bien a dúo o en solitario, los presos allí encarcelados… Luego, despues de las canciones, surgían amenas conversaciones entre las aguadoras y los  delincuentes. (Lo de llamarles “presuntos”, es una norma moderna, ja, ja). Al preguntarles por sus fechorías, todos respondían que eran inocentes, que jamás  habían cometido robo alguno  y que su estancia  entre rejas era debida, únicamente, a fallos de la justicia, por lo cual,  muy  pronto se resolverían sus casos y, de inmediato, recobrarían la libertad… Como era de esperar, enseguida, surgían romances entre  las mujeres que iban a llenar sus baldes de agua y alguno de los presos  que, desde su ventana, tras las rejas,  supo enamorarla, bien cantándole canciones de amor o contándole sus atrevidas  y osadas aventuras. Más de una, en pleno romance, al llegar a casa con su balde lleno, inventaba tretas para vaciarlo cuanto antes o directamente derramaban parte del agua por el fregadero para así volver, de nuevo, a hacer cola  “ no Fonte do Concello” y continuar la  conversación que había iniciado con su amado minutos antes.

Alguna otra, quedaba tan embelesada por los relatos de  robos de joyas  que contaban que,, a toda costa, pretendía, una y otra vez, que el preso le confesase en qué lugar había escondido su botín.

En eso que ha dado en llamarse “ el imaginario popular “, se cuenta que de  alguna de aquellas conversaciones y cantos , acompañados por la embriagadora música que producía el agua al salir, gozosa, por los caños  “da Fonte do Concello”,  el romance terminó en boda posterior y, por supuesto, celebrada en la iglesia allí cercana.

También se dice que nuestro Concello, como medios para favorecer su reinserción social, les facilitaba a los presos alguna guitarra y armónicas, con el fin de que así pudiesen acompañar, mejor, las canciones que desde las ventanas entonaban o combatir el tedio de tantas horas allí encerradas.

Igualmente, llegó a comentarse que, en más de una ocasión, los jueces y la guardia civil habían  recurrido a contactar con estas mujeres para que con su colaboración, una especie de confidentes, pudiesen ayudarles a  resolver difíciles delitos a los que no le encontraban solución.

Recordemos de nuevo aquel marco de antaño: ventanas enrejadas de la cárcel del Concello, canciones en el ambiente, grupos de hombres cantando en las tabernas,, coplas cantadas en los días de feria con acompañamiento de violín tocado por un ciego y, conversaciones de amistad y amor entre los presos y las mujeres que iban y venían con sus baldes llenos de agua a la cabeza.

¿Verdad que son curiosas estas historias que durante algún tiempo ocurrieron o se soñaron en nuestra “Fonte do Concello”. ?

Juan Lois Mosquera

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Curriculum de Juan Lois Mosquera :

Nacido en 1942-Bachillerato por libre en Colegio Isabel La Católica. Preuniversitario Instituto Otero Pedrayo de Ourense. Estudios de Perito Industrial Electricidad en Vigo ( los actuales Ingenieros Técnicos). Actividad profesional en la multinacional Siemens-Vigo (30 años) y Redcom – Vigo (Empresa de Telecomunicaciones). Desde su jubilación en el año 2.001,reside en O Carballiño. 

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