Cerca de 200 menores disfrutaron otra forma de enfrentarse a las matemáticas gracias a dos talleres ofrecidos por especialistas divulgadoras científicas de la UNED. Fueron seis las sesiones desarrolladas en tres colegios ourensanos y en la Biblioteca del Estado durante dos intensas jornadas.
OURENSE, 7 de mayo de 2026. Escolares de tres centros educativos de Ourense vivieron con la UNED una nueva experiencia divulgativa, esta vez con las Matemáticas dentro del proyecto de nuestra universidad titulado Mates: sin comprensión no hay solución, que está financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) – Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Cuenta con la participación del grupo de divulgación Madremáticas, integrado por los profesores: Estibalitz Durand Cartagena, Esther Gil Cid, Elvira Hernández García(responsable), Carmen Muñoz García, Juan Jacobo Perán Mazónestuvo en colegios de la ciudad y en la Biblioteca Nós y todo esto sucedió durante los días 6 y 7 de mayo. En todos los centros destacó el magnífico comportamiento de los alumnos, que participaron en dos talleres. En total cerca de 200 escolares se beneficiaron de este programa entre los colegios y la Biblioteca Nós.



OS MELLORES ESTABLECEMENTOS
Uno de ellos era el titulado Ancho constante:¿Qué tienen en común una moneda, una pelota y una alcantarilla? ¿Por qué casi todas las monedas son redondas? ¿Por qué las tapas de alcantarilla tienen esa forma? ¿Podría rodar algo que no sea circular? Los escolares vieron retada su intuición con la ayuda de figuras manipulativas y pudieron descubrir propiedades sorprendentes y usos de figuras cuya propiedad es tener ancho constante. Se trata de lustrar que no todo está inventado y que graves errores han contribuido en el avance del conocimiento. La prueba de esto es el modo en que se inicia el taller, contando el despegue fallido del transbordador espacial Challenger, que explotó el 28 de enero de 1986, apenas 73 segundos después de su despegue, debido a un fallo en las juntas tóricas de un cohete impulsor causadas por el frío extremo. Murieron sus siete tripulantes.
Como explicaron Elvira Hernández, Carmen Muñoz y Estíbalitz Durand, cuando se terminó la investigación encargada por la Administración Reagan de lo que había sucedido, se dieron cuenta, según el informe, de que “la discusión de los factores estáticos que afectan el rendimiento de la articulación se basa en la suposición de que los segmentos motores se mantienen perfectamente redondos y que los segmentos apilados forman siempre una columna perfectamente recta”. Esto quiere decir que los cohetes impulsores del Challenger, que son cilíndricos, no eran perfectamente cilíndricos, pues, según ha estudiado Estíbalitz Durand, una de las causas de este accidente nos hace llegar al quid de la cuestión: “Imaginemos que nos dan una figura que aparentemente parece un círculo, pero queremos estar seguros de que realmente lo es. Medimos su anchura en diferentes direcciones y siempre nos da lo mismo. ¿Podemos concluir que se trata de un circulo? Feynman apuntó que no era válido el método que estaban usando los técnicos de la NASA para determinar si las secciones del cohete acelerador eran realmente circulares”. Para ello Feynman dibujó una figura cuyo perímetro no es un círculo perfecto. Aún así, en esa figura la anchura es constante en tres direcciones y, sin embargo, no es un círculo. Por eso en un párrafo del informe Rogers se dice: “Los registros del lanzamiento muestran que los segmentos del cohete acelerador sólido derecho fueron ensamblados siguiendo procedimientos válidos, pero, sin embargo, se detectó que había secciones de los segmentos que no eran del todo circulares”.
Las profesoras mostraron el vídeo del accidente y también una réplica de cohete con transbordador para que los escolares viesen más claramente los cohetes ensamblados, de forma cilíndrica, que fallaron.
Por eso mostraron la evolución de los instrumentos de medición, que hoy son muy precisos y nos permiten conocer al milímetro si una figura es realmente un círculo perfecto. Fueron explicando cómo se implantaron unidades de medida en la historia, desde el codo del faraón reinante hasta la llegada del metro.
Para que los menores entendiesen la necesidad de disponer de una unidad de medida, hicieron el experimento de poner a dos escolares dándose la espalda y teniendo cada uno en las manos una cuerda. Se suponía que ambos estaban en dos ciudades diferentes y tenían que hablar entre ellos para saber quién tenía la cuerda más larga. Unos la ponían a lo largo del brazo hasta el hombro, otros median cuántas baldosas del suelo ocupaba la cuerda. Se percataron de que el ser humano necesitó tener unidades de medida constantes, pues el brazo de cada uno, o las manos, son de distinto tamaño. Conocieron la llegada del Sistema Internacional de Unidades de Medida.
El primer reto al que se tuvieron que enfrentar fue disponer de diferentes formas de tapas de alcantarilla y tenían que decidir cuáles usarían para su ciudad y cuáles no. También se les daba como pista el hecho de que algunas de esas posibles tapas podría caerse hacia dentro. De un total de siete figuras geométricas tenían que dibujarlas y decir si valían o no como tapas de alcantarilla, al colocarlas en el hueco correspondiente.
A continuación se les preguntaba si podían calcular el perímetro de todas las figuras que hayan escogido como posibles tapas de alcantarilla. Había que determinar qué figura tenía el mayor perímetro y cual el menor. Pero antes debían pensar qué instrumento de medida utilizar.
El reto tercero les pedía calcular el área de todas las figuras que habían elegido como posibles tapas de alcantarilla. Cuál presentaba la mayor área y cuál la menor. Para ello se valieron de pequeñas bolas metálicas con las que rellenaban el interior de cada figura.
Y, por último, dado que las ruedas tienen forma redonda, se les preguntaba si podríamos usar alguna de esas figuras, aparte del círculo, como posibles ruedas. Y se les daban dos pistas, la primera, que pensaran cómo van sujetas las ruedas al eje y, en segundo lugar, cuando la rueda se mueve, ¿el centro sube, baja o se mantiene a la misma altura del suelo. Los chicos vieron un video de una bicicleta con ruedas triangulares (triángulo de Reuleaux, que es el que tiene menor área entre todas las figuras de ancho constante).
Terminados los retos, llegaron a las conclusiones, en las que quedó claro que una tapa de alcantarilla ha de tener ancho constante. Fijado el ancho, todas las figuras planas de ancho constante tienen el mismo perímetro. Otra conclusión es que, fijado el ancho, entre todas las figuras de ancho constante, la que mayor área presenta es el círculo, y la que menor área tiene es el triángulo de Reuleaux. Y, por último, para que una figura de ancho constante ruede, su centro ha de cumplir que la distancia a cualquier otro punto del borde sea el mismo.
En todas las sesiones, los participantes valoraron positivamente la experiencia, que les ha sorprendido.
“Ha sido una experiencia maravillosa, pues nos hemos sentido muy acogidas. Y lo mejor, sin duda, ha sido compartir estos talleres con unos alumnos curiosos, participativos y llenos de entusiasmo, que nos han recordado lo emocionante que puede ser descubrir las matemáticas juntos”, señaló Estíbaliz Durand.
Conociendo a Blanca Matemática
En los centros Guillelme Brown, Virxe de Covadonga y también en la Biblioteca del Estado en Ourense, se desarrolló el taller Cuenta, que gira en torno al libro Blanca Matemática. En busca del principio, editado por Sanz y Torres. Consta de 44 páginas con ilustraciones de Mónica Calvo. Fue escrito por profesionales del grupo equipo Madremáticas. La publicación y acceso online, corresponde al compromiso de la acción CUENTA del proyecto FECYT, (ref. FCT-24-20694, MATES: Sin comprensión no hay solución).
El álbum servirá para acercar las matemáticas a los más pequeños mediante un taller de cuentacuento en bibliotecas públicas. Gracias a la cofinanciación de la Editorial Sanz y Torres, los asistentes en Ourense recibieron gratuitamente el álbum para que puedan seguir divulgando y reflexionando desde casa y en familia. En esta campaña divulgativa se repartieron 80 ejemplares de este libro y, como dice Elvira Hernández, “esperamos que 80 familias continúen difundiendo las ideas que hemos querido transmitir a los más pequeños”.
Los escolares de Primaria disfrutaron conociendo la aparición de los números y de las matemáticas a lo largo de la historia de la humanidad, respondiendo a varias preguntas, por lo que se ha comprobado el buen razonamiento de los participantes en esta actividad de la UNED. Al final se hizo entrega de ejemplares del libro a cada menor, de modo que con su lectura más las actividades desarrolladas en la sesión, vean de forma persuasiva cómo se originaron los números y la escritura durante la Prehistoria.
El libro presenta un texto de lectura fácil que mantiene la tensión e intriga por conocer los resultados finales. Aparte de su ilustración atractiva, este producto presenta sin perder el rigor, los comportamientos humanos prehistóricos y lo que se sabe a día de hoy sobre el registro arqueológico. Esto lo sostiene Mario Menéndez Fernández, catedrático de Prehistoria y Profesor Emérito de la UNED. Contiene una historia partiendo de materiales o artefactos arqueológicos con los que mostrar el origen de las Matemáticas desde la condición humana.
Para esta actividad se requiere que los escolares se sienten en corro en el suelo, y van teniendo delante las preguntas que les hacen pensar y razonar así como diversas imágenes, desde maquetas de animales hasta la réplica de un hueso en el que se ven unas rayas agrupadas, que bien podrían ser los rudimentos de primeras cuentas.
Como dicen las profesoras de Madremáticas de la UNED, este libro va dedicado “a quienes no se conforman con lo dado, a los que preguntan, exploran y buscan respuestas. En particular, sobre el principio de todo…”.
Y todo comienza con una carta enviada por la protagonista del libro, Blanca Matemática, suscitando el interés del grupo. Los pequeños disfrutaron y se fueron a casa sabiendo algo más, como señalaron las profesoras, que no encuentran en sus libros de texto. Se trató de vivir una experiencia única, que atrapó a todos.
El director de UNED Ourense, Jesús Manuel García Díaz, mostró su satisfacción con esta nueva experiencia “sembrando vocaciones científicas. Aquí se trataba de provocar cambios en las actitudes o comportamientos en todo lo relacionado con la ciencia y la tecnología. Hemos trabajado en equipo para rebajar entre los escolares y en la sociedad, el temor a enfrentarnos a las matemáticas o hacia quienes poseen destrezas matemáticas. La UNED ha querido originar participación y atracción con las que promover habilidades matemáticas y lingüísticas mediante la reflexión y el diálogo. Doy las gracias a los equipos directivos de los tres colegios, al de la Biblioteca del Estado; al equipo de profesoras venidas del Departamento de Didáctica de las Matemáticas en la ETS de Ingenieros Industriales de la UNED, en esta universidad tenemos grandes equipos de científicos bregados en la divulgación de las distintas ramas del conocimiento, y es magnífico contar siempre con todos ellos. Gracias también al apoyo del Vicerrectorado de Investigación, Transferencia y Divulgación del Conocimiento de la UNED y a todas las firmas colaboradoras en estos proyectos. En UNED Ourense seguiremos ofreciendo ciencia divulgativa para los más jóvenes. Lo merecen todo. Algún día veremos con felicidad el resultado de esta siembra”.
















