Juan Lois Mosquera

Aprovechando, de nuevo, que nuestro compañero Felipe Senén le ha dedicado una excelente y documentada crónica al reloj de la Plaza, ahora me permito contaros una curiosa historia acerca del mismo que los carballineses nacidos con posterioridad a 1.950, quizás, desconozcan.

Recordemos, según nos  informa Felipe, que Antonio Iglesias Abelleira es el autor del reloj municipal  el cual fue colocado – 1.864-, en una torre cubica,  situada en la parte superior izquierda de la fachada  de la Casa Consistorial. Sobre dicha torre se levantó una especie de sencillo templete de hierro para alojar y colgar la campana del reloj según se puede apreciar en la fotografía que precede al inicio de este relato.

Pues bien, en el entorno del año 1.945, el Reloj de la Plaza, además de  sonar su campana para señalar las horas, esta- la campana- también se utilizaba para  acompañar el paso de las procesiones que habitualmente desfilaban por delante de las puertas del Concello y, así, complementar los toques de las próximas campanas de la Iglesia Parroquial.

Antes de inaugurarse el Templo de la Veracruz- al culto  se hizo el 17 de septiembre de 1.952- , ( para muchos, todavía, la denominamos Iglesia Nueva), nuestras procesiones religiosas realizaban el itinerario siguiente: Salida de la Iglesia Parroquial, por  Rúa Aldara hasta el restaurante Pituxo, giraban  hacia la izquierda por la Rúa Conde de Vallellano ( antigua calle Miño), descendían a lo largo de toda la calle Principal hasta el cruce de Ribadavia ( Cafetería Capri ) y se regresaba a la Iglesia por la actual Rúa Cesáreo Tizón.

Conocido el recorrido  de las procesiones e imaginadas las circunstancias históricas y religiosas de aquellos años- entorno a 1.945- en  O Carballiño, sucedía que una persona de apellido Reinoso,  subia  al templete donde estaba ubicada la campana del reloj, colocaba, horizontalmente, un tablón de madera largo sujetado a la sencilla estructura de hierro allí existente, se  sentaba en el mismo y como si fuese el músico solista de percusión de una orquesta sinfónica, con dos martillos en sus manos, con olor a oxido del galpón de un familiar donde los guardaba, comenzaba a repicar durante  todo el tiempo en que la procesión transcurría por las inmediaciones de la Plaza.

Para una mayor información del lector, resaltemos que nuestro músico percusionista, tenía un hermano de nombre Luis, el cual trabajó muchos años en la Gestoría Administrativa Aspilche  Teléfono, 35 (Don Víctor Aspilche), situada, igualmente, en la Plaza Mayor, al lado del Estanco que, aún hoy, continua abierto al público.

A lo largo de muchos años, nuestro Reloj de la Plaza estuvo repitiendo las horas, prestación muy importante, pues, a veces, cuando uno comenzaba a escuchar las campanadas no sabías muy bien en cual iban, pero  esas primeras, te servían de aviso para que estuvieses muy atento a la repetición de las mismas… Para  los que residíamos en los alrededores de la Plaza Mayor, la repetición de las horas por la campana, principalmente de noche, era un medio extraordinario para conocer cuantas horas ya habías dormido o cuantas, todavía, nos faltaban para levantarnos de la cama.

Tampoco debemos  olvidarnos de hacer mención a la “Veleta “que, a manera de corona, se yergue en todo lo alto de la estructura metálica y, sin fallar un solo día, lleva indicándonos, constantemente, la dirección del viento en, nada menos, que estos últimos 156 años. Esta veleta, en alguna medida, era” nuestro hombre del tiempo de aquella época; “. si su punta indicaba hacia la Iglesia Nueva ( Veracruz), viento norte, buen tiempo, si por el contrario, señalaba hacia la Iglesia Parroquial, viento del sur y lluvias.

Otra particularidad  significativa en las conversaciones de los carballineses de aquellos años- repetimos el entorno de 1.945- se producía cuando  para condenar, verbalmente, la conducta  de ciertas personas,  a manera de sentencia popular,  se pronunciaba el “dicho”: “ti, onde debías estar, era debaixo do reloxo “. Recordemos que bajo el Reloj de la Plaza se encontraba la cárcel municipal.

En el  “imaginario popular”, también se cuenta, que a aquellos visitantes, algo despistados, que nos visitaban en tardes que coincidía con alguna procesión, sorprendidos, al escuchar tantas campanadas del Reloj, se les explicaba que él de nuestro pueblo disponía de la maquinaria más moderna de España, pues cuando eran  las 6 u 8 de la tarde, como era lógico,  nos recordaba que, realmente, eran las 18 ó 20 horas, ja, ja…

¿Verdad que es curiosa esta historia del señor Reinoso, el cual, subido al templete de hierro, sentado en un tablón   y con sus dos martillos,-  que olían a oxido de galpón-, tocaba la campana del Reloj de la Plaza, mientras  las procesiones pasaban por las inmediaciones del Concello?

Juan Lois Mosquera

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Curriculum de Juan Lois Mosquera :

Nacido en 1942-Bachillerato por libre en Colegio Isabel La Católica. Preuniversitario Instituto Otero Pedrayo de Ourense. Estudios de Perito Industrial Electricidad en Vigo ( los actuales Ingenieros Técnicos). Actividad profesional en la multinacional Siemens-Vigo (30 años) y Redcom – Vigo (Empresa de Telecomunicaciones). Desde su jubilación en el año 2.001,reside en O Carballiño. 

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