¿Por qué de noche pensamos distinto a de día?

Recordemos que  entendíamos como filosofía de lo cotidiano, todos aquellos temas sobre los cuales podemos mantener un debate o conversaciones con los amigos de nuestro entorno cultural, aportando  cada uno de nosotros, como fruto de nuestras experiencias personales, el “relato “o “consideraciones” que estimemos pertinentes,  sin entrar en las cuestiones “universales” tratadas por los filósofos profesionales (la vida, la verdad, lo real, principios del deber, etcétera)

La pregunta que deseo proponer en el comentario de hoy es la siguiente: ¿por qué de noche, en algunos temas,  pensamos distinto a de día?

Con relación a la pregunta mencionada anteriormente, considero interesante traer a colación unos párrafos de un manual de Filosofía respecto al “materialismo”: “La cuestión fundamental de toda nueva filosofía, la cuestión en la que se separan los espíritus, algunos filósofos de aquella época la ven en el problema de la relación entre pensar y ser. ¿Qué es lo originario? ¿ Es la materia un producto del espíritu (idealismo) o es el espíritu un producto de la materia (materialismo)”.

En consecuencia, fijemos un primer axioma que, quizás, podría enunciarse así: “En principio existe la materia y de esta surge el pensamiento “.

Retomando nuestra inicial pregunta-  ¿ por qué de noche pensamos distinto a de día ?- , desde mi subjetividad ( no puede ser de otra manera) , entiendo que, por la noche,,  acostados y en la oscuridad, los pensamientos que vienen a nuestra mente relacionados, por ejemplo, con cálculos matemáticos, más o menos complejos, son iguales a los que elaboramos de día. En síntesis, tanto de noche como de día, si pensamos, en la multiplicación de 7 por 8, siempre llegamos a la misma conclusión de que el resultado es 56.

Sin embargo, cuando nuestras neuronas se enfrentan a cuestiones éticas (por ejemplo, sentimientos de culpa) o  valorar la idoneidad de llevar a cabo futuros proyectos, viajes, modificaciones de hábitos, etcétera, es frecuente que, en muchas de estas cuestiones,  durante la noche, pensemos de una manera y, luego, a la luz del día, curiosamente, lo hagamos de forma diferente.

Dado que somos seres vivos y sobre estos el sol ejerce una influencia notable (recuérdese la fotosíntesis en las plantas), no sería descabellado  admitir que, también, la luz solar y la claridad correspondiente, actúa sobre las neuronas de nuestros cerebros originando, aunque, todavía, se desconozca como lo hace, que aquellas-las neuronas-, con relación a ciertas circunstancias, elaboran, por la noche, pensamientos distintos a los que, luego,  producen a lo largo  del día.

Por extensión y analogía con las reflexiones de este comentario, no debemos olvidarnos que en Europa, muchísimos jubilados de los países del norte (Noruega, Suecia, Finlandia, Alemania) eligen pasar largas temporadas del año en España (principalmente Canarias, Islas baleares, Málaga, Alicante, etcétera) debido, principalmente, a los beneficios  que encuentran en el sol y la luz de nuestros territorios (mejor salud y pensamientos más optimistas, ja, ja).

 A título anecdótico, he estimado oportuno recordaros, de aquella famosa serie de televisión sobre el universo denominada, “ Cosmos”, una escena en la cual su protagonista, el científico Carla Sagan, ( 1.934-1.996),  cuando  rodeaba un árbol con sus brazos, siempre  resaltaba que estaba abrazando a  un primo (no muy lejano) del ser humano (homo sapiens).

Lector, ¿verdad que es curioso que, sobre determinadas cuestiones, nuestros pensamientos, de noche, sean distintos a los que se producen durante el día?

Juan Lois Mosquera

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Curriculum de Juan Lois Mosquera :

Nacido en 1942-Bachillerato por libre en Colegio Isabel La Católica. Preuniversitario Instituto Otero Pedrayo de Ourense. Estudios de Perito Industrial Electricidad en Vigo ( los actuales Ingenieros Técnicos). Actividad profesional en la multinacional Siemens-Vigo (30 años) y Redcom – Vigo (Empresa de Telecomunicaciones). Desde su jubilación en el año 2.001,reside en O Carballiño. 

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