De nuevo, como en alguna ocasión anterior, recurriremos a eso que ha dado en llamársele el “imaginario popular” y recuperemos del mismo una “anécdota e historia “, – quizás mitad leyenda verosímil y mitad realidad posible-, ocurrida en O Carballiño en el entorno, aproximadamente, del año 1961…

Por aquella época, existía en O Carballiño, una persona, a la que la mayoría de nosotros   conocíamos por su apodo de, Chanchullo”, la cual,  a causa de una discapacidad física sobrevenida, para desplazarse utilizaba una especie de silla de ruedas manual, cuyo movimiento lo conseguía, mediante  sus manos, a través de unos pedales que accionaban una cadena asociaba a los mismos- similar a las de las bicicletas-,  y ello le permitía mover las ruedas delanteras de su triciclo. Muchas veces, cuando las pendientes de las calles eran costosas, entonces, también  su mujer  empujaba su silla de ruedas, como complemento a la fuerza  que su marido desarrollaba con sus pedales manuales.

Esta rudimentaria silla de ruedas que utilizaba el señor  “Chenchullo” para desplazarse, disponía, acoplada a la misma y a la altura de sus rodillas, de un sencillo mueble-caja  de forma rectangular, de poco fondo, cubierto por una tapa de cristal con su correspondiente modesta cerradura. Bajo el cristal se mostraban paquetes de tabaco de diferentes marcas, mecheros de mecha larga (chisqueros), bolígrafos y algunas otras cosas de bisutería de poco coste. Descrito, muy someramente, el establecimiento empresarial del  “Chenchullo”, las ventas que iba  realizando de sus productos en su recorrido por las calles de O Carballiño, era una pequeña ayuda  económica para los ingresos familiares.

A principios de la década de 1.960 se inauguró, coincidiendo con las Fiestas de Septiembre (quizás, con la película El Rostro impenetrable, interpretada por Marlon Brando) el ya desaparecido Cine Rivas, que estuvo situado en la Avda. Julio Rodríguez Soto  No.24 (actualmente hay un Super 100).

Al igual que  los otros cines carballineses de aquellos años (Cine Alameda y Cine Reque), al   Rivas, también se le dotó de una cafetería en el Hall de entrada al patio de butacas. Al frente  de esta cafetería, en aquella primera etapa,  estaba “ Manolito Abraldes”. Dado que nuestro protagonista, el señor Chenchullo,  en su juventud había tenido alguna relación con el primitivo Cine Neira (en su día existente, en la parte posterior de las oficinas del Banco de Bilbao), bien como acomodador o ayudante del maquinista, tenía interés, ahora, en conocer las nuevas instalaciones del   Cine Rivas. A tal  fin, le solicitó  al señor Abraldes si podía mostrarle, al menos, el patio de butacas…. Manolito le contestó que no había inconveniente alguno y ambos, previo encendido de todas las luces, comenzaron su paseo por el pasillo central, Chenchullo con su sencilla y pobre silla de ruedas, comentando las características del nuevo cine (tipo de butacas, iluminación, puertas laterales, modo de calefacción, etcétera).

Cuando ya estaban a la altura del centro del patio de butacas, entró por la puerta principal el director de una sucursal bancaria carballinesa que ejercía de gerente o encargado  del citado Cine Rivas… Al ver al señor “ Chenchullo, en su silla de ruedas por el pasillo central, llamó aparte a Manolito Abraldes y de forma autoritaria le dijo

  • Fuera de aquí ese mendigo, no quiero ver esa  tropa por mi cine…

A la vista de lo exigido por el gerente- encargado del cine, Manolito y Chenchullo, educadamente, aunque muy molestos por el trato recibido, abandonaron el patio de butacas.

Pasado unos días, el señor “Chenchullo, se acercó a la sucursal de la Caja de Ahorros Provincial de Ourense, sita en la antigua calle General Mola (actualmente Curros Enríquez), que tenía como director en aquella época a Camilo Novoa    (alcalde que fue de  O Carballiño) y en la cual había abierto, hacia pocia años, una cuenta en la que figuraban, también, como autorizados sus hijos, estos residentes, por aquellos años, en América, donde habían hecho algo de fortuna. Chenchullo le explicó a Don Camilo Novoa que necesitaba disponer de su cuenta, por unas horas, de dos millones de las antiguas pesetas en efectivo (en aquellos años, era muchísimo dinero, quizás, como hoy decir  cuatrocientos mil euros) y  que no se preocupase, pues al mediodía, regresaría con su  dinero a la Caja Provincial de Ahorros…

. Recordemos, como curiosidad, que en aquellos tiempos,  cuando una persona retiraba un importe elevado de dinero de su propia cuenta, era casi obligado, tener que darle explicaciones al Director de la correspondiente sucursal bancaria, indicándole por qué lo hacía y en qué lo iba a invertir.

Dado que la cantidad solicitada era muy elevada (ya dijimos, dos millones de las antiguas pesetas) y  era habitual que en  las oficinas  no tuviesen, en sus cajas fuertes, un importe tan alto de efectivo en billetes, el señor Novoa le indico al “Chenchullo” que debían pedirla a Ourense, por lo cual,  mañana, a primera hora, sobre las 10, si podría venir a recogerla…

A la mañana siguiente, “Chenchullo”  recogió y guardó los dos millones de pesetas, formados por  billetes de mil, en una gran bolsa, como aquellas que utilizaban las señoras para ir  comprar a la Plaza de Abastos.

En su silla de ruedas y empujada esta- la silla-, por su señora, el señor Chenchullo, empezó a pedalear con sus manos, por la actual calle  Curros Enríquez abajo hasta llegar a nuestra Plaza Mayor y al   inicio de la  Rúa  Mosquera ( allí vivió, en el No.4- donde hoy está una Policlínica Dental-,, Tomas María Mosquera García(1823-1890-, el cual, fue ministro de distintas cartera, Ultramar, –  1871-, Gracia y Justicia -1872-1873- ,de nuevo Ultramar – 1874- y finalmente de Fomento),. En esa   esquina de la Rúa Mosquera,  radicaba la sucursal bancaria de la cual era director el gerente-encargado del Cine Rivas. Allí aparcó, en la calle, Chenchullo la silla de ruedas  y le dijo a su mujer

  • Vai dentro, e dille o director que veña eiqui , porque quero abrir unha conta

Como era de esperar, al poco tiempo, acompañando a su señora, apareció un empleado de la sucursal, comentándoles

  • O Director no pode atendelos, está moi ocupado no seu despacho, e ademáis, dixome: “ como se lles ocurre a vostedes que salla il a calle pra abrir unha conta e tratar con iste   mendigo”.

En esto, el señor “Chenchullo,  cogiéndole  del antebrazo, retiene al empleado y le muestra la  tosca bolsa… Entreabre con cuidado y despacio los bordes de la misma, para que el oficinista pueda adivinar su contenido y le propone

-Quería abrir unha conta ou unha cartilla con istes cartos, creo que son, mais ou menos, unhos  dous millos de pesetas.

El empleado, asombrado, por lo que acaba de contemplar, veloz, regresa rápido al despacho del director de la sucursal y le comenta lo que acaban de mostrarle. El director, ante la situación expuesta por su subalterno, enseguida  se coloca la chaqueta, ajusta y centra el nudo de su corbata, va unos instantes al servicio, para comprobar si está bien peinado, si toda su vestimenta se encuentra  en orden (incluso, con una bayeta, limpia  sus zapatos), ensaya una sonrisa de oreja a oreja y sale a la calle, con el fin de causar la  mejor impresión a ese potencial cliente tan importante…

Chenchullo, tan pronto  tiene, delante de él,  al director de la sucursal, en plena calle, en presencia  del empleado que lo acompañaba, de su señora y de las personas que en ese momento pasaban por allí, con voz potente y clara le dice

-A iste tipo, conserxe do Cine Rivas no lle confio eu os meus cartos

Con la misma, el señor “Chenchullo “y su señora  se dan la vuelta e inician el regreso, ahora calle arriba,  de vuelta a la Caja Provincial de Ahorros y allí, a su director, Camilo Novoa, le entregan el  dinero que pocas horas antes habían retirado.

Lector, ¿verdad que son curiosas algunas ” anécdotas e historias” que ocurrieron en nuestro pueblo?

Juan Lois Mosquera

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Curriculum de Juan Lois Mosquera :

Nacido en 1942-Bachillerato por libre en Colegio Isabel La Católica. Preuniversitario Instituto Otero Pedrayo de Ourense. Estudios de Perito Industrial Electricidad en Vigo ( los actuales Ingenieros Técnicos). Actividad profesional en la multinacional Siemens-Vigo (30 años) y Redcom – Vigo (Empresa de Telecomunicaciones). Desde su jubilación en el año 2.001,reside en O Carballiño. 

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