“El Desquite”, ultimo conductor de la diligencia que cubría la línea O Carballiño- Ribadavia.

Juan Lois Mosquera

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“El Desquite”, ultimo conductor de la diligencia que cubría la línea  O Carballiño- Ribadavia.

Como otras veces, retomando la referencia histórica de artículos anteriores,-, el entorno del año 1945-, dedicaremos el comentario de esta quincena  a un personaje que, en aquella época, los carballineses lo conocían por el apodo de  “El Desquite”.

diligencia o carruaje de caballos de aquella época,  tomada de La Vanguardia. 

El Desquite, según nos cuentan personas que llegaron, someramente, a conocerlo, pasó los años postreros de su vida en aquel  Asilo de Ancianos Desamparados, donde falleció, aproximadamente, en 1947.  La actividad más destacada que se le recuerda es la de haber sido el último conductor del coche de caballos (carruaje o diligencia) que cubría la línea  de  O Carballiño a Ribadavia y viceversa.

No es fácil indicar cuando se inició ese servicio  entre O Carballiño y Ribadavia,  con los carruajes o diligencias tiradas por caballos  y durante cuantos años se mantuvo el mismo. Como suele decirse, en “el imaginario popular”, sitúan, posiblemente, en  la década 1910-1920,  el final de la existencia de esta modalidad de transporte de viajeros que se realizaba, por supuesto, en una calzada construida, en su día, a base de tierra y piedras machacadas encima para darle consistencia.

A nuestro personaje, “El Desquite”, se le atribuye la frase o aforismo siguiente: “Cartas sin diñeiro, non pasan a ponte de Leiro, quedan no primer regueiro. “. Por el “espíritu” de este aforismo, fácilmente podemos deducir que “El Desquite”, en la década 1910-1920-, fue, en alguna medida, el precursor, ja, ja,  de los actuales modernos servicios de mensajería como pueden ser SEUR, MRW, DHL, Exprés, service, etcétera. Las personas que deseaban enviar alguna carta, sobre o pequeño paquete a algún destinatario que pudiese recogerlo en algún punto del trayecto, se las entregaban a él y este.” El Desquite”, las acomodaba en el pescante de la diligencia, con el fin de tenerlas bien a  mano hasta el momento de su entrega. Pero si el ordenante del encargo no retribuía (dar la voluntad) con el importe económico esperado, entonces,  “El Desquite”, antes de cruzar el puente de  Leiro (trayecto que se realizaba por la primitiva carretera), arrojaba las cartas al rio Avia o al “primer regueiro” que encontraba, para manifestar, con ello, de forma implícita, que su labor de mensajería merecía  un pago mejor remunerado…

Como la mayoría de los carballineses conocen, esta labor de mensajería iniciada por “El Desquite”, fue, luego, continuada por  otros choferes de distintos autobuses de viajeros que  enlazaban O Carballiño con diferentes ciudades o pueblos (Ourense, Pontevedra, Vigo, Beariz,  O Irixo, etcétera)… Todos recordamos acercarnos a estos choferes, principalmente, del Auto Industrial, para entregarles cartas, sobres o paquetes, acompañando los mismos con nuestra voluntaria aportación dineraria,  Los conductores, después de escuchar nuestras breves instrucciones sobre quien iría a recogerlos,  colocaban los encargos que recibían, a su derecha, sobre la cubierta del motor, convertida en una especie de amplia bandeja provista de una mínima barandilla.

A título de anécdota relacionada con aquella época, en la fuente de Partovia (véase foto adjunta), situada a mitad de camino en la fuerte pendiente que va desde Porto de Eugas a   O Torrón y por la cual subían con frecuencia (principalmente, procedentes de Anllo), nuestros clásicos carros tirados por bueyes, hasta hace pocos años, figuraba inscrita en la misma   esta orden: “Prohibido dar de beber con los carros. Dejarlos en la carretera y acercarse, únicamente, con los bueyes. “.

También hemos considerando  interesante incluir en este artículo, la fotografía que nos ha facilitado Ricardo Paniagua (datada en 1882, una verdadera joya etnográfica) y en la cual   se hace referencia a esa Casa de Postas  situada en Porto de Eguas. Actualmente, aún se conserva ese edificio con  las anillas de hierro fijadas a las paredes, donde  se ataban los caballos. (Véase foto adjunta)

Casa de postas: fotografía que nos ha facilitado Ricardo Paniagua (datada en 1882, una verdadera joya etnográfica)
Imaxe actual da casa dse postas

Como complemento a lo expuesto acerca del personaje,” El Desquite”, y con el fin de precisar  en qué años debió de extinguirse el uso de coches de caballos por nuestras calles y carreteras de los alrededores, he estimado oportuno dedicarle unas líneas a lo que nos comentó nuestro amigo Camilo Rodríguez (Rebusco) acerca de  su padre, Andrés, y las circunstancias singulares que dieron lugar a la constitución de su empresa de autobuses.

A Andrés Rodríguez,  (, nacido en agosto de1901),  en el año 1923, estando en Vigo de “luna de miel”, le tocó, para aquel tiempo, una importante cantidad de dinero en la Lotería Nacional (19.000 pesetas, 115 Euros de hoy). Después de  una previa consulta de Andrés, con su suegro, Camilo, (abuelo materno del actual Camilo, el cual  era barbero, oficio que continuaron sus hijos Bernardo y Camilo al frente de la famosa Barbería Malaví, situada en la Plaza Mayor), sobre el destino que debía darle al dinero de la Lotería,  decidió adquirir un autobús para dedicarlo al transporte de  personas en las ferias de la comarca. Ante esta decisión de Andrés, sus familiares le comentaron: “Vas gastar os cartos nun coche pra ir o  rebusco”. De esa función, de ir a “buscar” gente, surgió, luego, el nombre de “Rebusco”… Denominación, ahora,  Autocares Rodríguez (REBUSCO), que ya forma parte de nuestro vocabulario desde hace muchos años.

Andrés Rodríguez, trabajó en el antiguo horno de Don Juan,  que estaba situado  en la bajada  existente  al lado izquierdo de la  Farmacia de Doña M.  Dolores Campos Mostaza. Entre otros trabajos propios de las panaderías, aunque, en principio, nos parezca extraño, Andrés, también, realizaba labores de cartero, pues, “a pie”, iba llevar cartas, incluso, hasta Feás (distante de O Carballiño unos 15 kilómetros) y para no gastar mucho el calzado de aquella época (unas simples zapatillas), parte de ese recorrido lo realizaba descalzo., con sus 15  o 17 años de edad.

Según nos cuenta el amigo Camilo Rodríguez  (Rebusco), la utilización de sencillos coches de caballos para el transporte de mercancías y de sus dueños, la mantuvieron  varios pulperos de Arcos (quizás, hasta bien entrada la década 1940-1950) para desplazarse a las cercanas ferias de los alrededores…

Lector, ¿verdad que es curioso que hoy en día, (en pleno siglo XXI), algunos carballineses, recuerden, todavía,  que “El Desquite”,-fallecido entorno al año 1947-, fue el último conductor de la diligencia que cubria la línea O Carballiño. Ribadavia?

Juan Lois Mosquera.


Nota: Música sugerida, Fandango del Padre Soler,  grupo de Christina PLUHAR.

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